La primera vez que me acerque a una obra de Thomas Harris, fue en su versión cinematográfica  “El Silencio de los Inocentes” como se conoció en estos lares, fue una película que me fascinó desde la primera vez que la vi, y es que aunque su protagonismo es secundario, Anthony Hopkins se robo completamente la pantalla, con su excelente interpretación del Dr. Lecter (misma que lo hizo ganador de un Oscar). El libro no lo leí sino hasta hace unos años, siempre que lo buscaba no lo podía conseguir, y me tenía que conformar con las películas. Eventualmente pude conseguir el libro de Dragón Rojo, y de Hannibal Rising, pero Hannibal fue un libro que apenas hace un par de semanas tuve la oportunidad de leer.

***SPOILERS***

El libro nos transporta siete años después de lo sucedido en El Silencio de los Corderos. El Dr. Hannibal Lecter escapó de la policía y está viviendo una vida tranquila en Florencia, donde puede darse el gusto de trabajar en un museo, sin embargo debido a un pequeño tropiezo en la carrera de la agente Starling, de quien el Dr. sigue muy pendiente, este envía una nota para “reconfortarla” y nuevamente la atención se posa en su paradero. Principalmente por Mason Verger, uno de los antiguos pacientes del Dr., quien tuvo la fortuna o mala suerte, de sobrevivir a una sesión de terapia con él, y que está dispuesto a obtener su venganza.

El comienzo del libro es bastante flojo siendo honestos, y no consigue atrapar al lector sino hasta un poco más avanzada la novela. Disfruté bastante con la representación que se le da al Dr. Lecter, sobretodo después del bodrio que fue Hannibal Rising, pero siento que otros personajes carecieron de el suficiente desarrollo, sobretodo Starling, aunque se compensa con la novela anterior.

El libro tiene momentos en que flaquea, pero suele recompensarlos con las apariciones de Lecter, quien rescata aquellos puntos en que nuestra atención podría empezar a declinar con la obra. Narrado de una forma buena, el libro hace que imagines con bastante claridad lo que describe (aunque el haber visto la película antes, también ayuda bastante), debo en especial hacer mención de una parte en la que el el Dr. Lecter cocina el cerebro de una de sus victimas y que no pude evitar que mi boca salivara del antojo, y es que por raro que pueda sonar, el leer como describía esto, desde los ingredientes hasta la preparación, hizo que se me antojara terriblemente (lo cual imagino era precisamente lo que el autor quería lograr), y que me sintiera mal por haberlo pensado.

Un libro para leer cuando no haya nada más que hacer, o que sirve en esas tardes lluviosas sentado al lado de una ventana. Si bien hay mejores opciones en la novela policíaca, creo que el libro cumple con creces su cometido, y nos permite entrar y ahondar un poco más en lo interesante de un personaje como Hannibal el Canibal.

La cortesía, los buenos modales, educación o como queramos llamarlo, no es algo habitual en la Ciudad de México, siendo honestos, no es algo habitual en casi todo el país, pero aquí en la Ciudad se llega a notar un poco más. En mi pueblo (Tonatico) aún hay personas que se desean los buenos días, piden permiso al pasar entre dos personas, dicen un “¡salud!” cuando alguien estornuda, esto sólo por mencionar algunos ejemplos. Aunque también se ha ido perdiendo con las nuevas generaciones.

En el DF en cambio, lo habitual es que nadie diga nada, más bien es extraño el encontrarte a alguien que lo haga, y por lo general genera que te vean extraño (sobretodo con personas jóvenes), si vas en el metro por ejemplo, y sufres de un ataque de estornudos, a lo mucho lo que lograras es que la gente a tu lado se mueva de su lugar para que no la contagies y eso es todo, o si llegas a pedirle permiso a alguien para pasar, no dudes que esa persona hará hasta lo imposible por evitar que pases; en fin, así es La Ciudad.

Lo gracioso, sin embargo, es que pese a que casi nadie predica con el ejemplo, es habitual que escuche como muchos se quejan de la falta de cortesía. El día de ayer, me encontraba esperando a que llegara el metrobus en la estación Colonia del Valle, tenía que ir a Buenavista y llego un metrobus con dirección Tepalcates, así que me hice a un lado para que quienes tuvieran que subir pudieran hacerlo. No fue este el caso de una señora enfrente mío, quien decidió ocupar de alguna manera que probablemente desafió varias leyes físicas, el mayor espacio posible sin dejar pasar a nadie, un joven, quien se notaba con mucha prisa, reiteradamente le pidió permiso para poder pasar, lo dijo fácilmente cinco veces, con la señora ignorándolo completamente. La quinta vez la cual fue levantando terriblemente la voz, el chavo se dio por vencido y empujando a un lado con su cuerpo a la señora, consiguió subirse finalmente al metrobus, mientras este cerraba sus puertas. La señora molesta por tan rudo comportamiento, le grito: “¡Se dice con permiso!” y se mantuvo cerca de 5 minutos enojada, refunfuñando el que ese joven era un maleducado por haberla empujado. Honestamente yo habría hecho exactamente lo mismo.

Por un lado se exige respeto, por el otro nadie hace nada por merecerlo. Estamos en una sociedad  demasiado egocentrista, el primero yo, después yo, y al último yo, es la ideología prevaleciente, la consideración hacia los demás es algo por mucho pasado de moda. ¿Cuántas veces se suele ver ahora, el que un joven le ceda su asiento a una señora? Me ha tocado ver a algunas haciendo casi malabares en el transporte público, y a todos los sentados fingiendo el no verla. ¿El abrir la puerta de una dama y ofrecerle que pase primero? Inexistente prácticamente. Sin ir tan lejos y como dije al principio, el simple hecho de desearle a alguien “salud” cuando estornuda, es un gesto extraño.

Hay una frase que dice: “La cortesía es como el aire de los neumáticos: no cuesta nada y hace más confortable el viaje.”, y no podría ser más acertada. Uno de los más graves problemas en el país, pues de él se derivan muchísimos problemas más, es precisamente, esa perdida de valores de la que nos hemos visto victimas.

¿No sería más agradable que las personas nos pidieran permiso, en vez de empujarnos al pasar? Es más un simple “Por favor” y “Gracias” pueden hacernos el día ¿no creen? Pues tal vez deberíamos comenzar haciendo lo mismo, a final de cuentas, siempre se debe empezar por una persona los cambios, y este no nos cuesta nada, ¿o sí?

Lo sé, tiene ya bastante tiempo (relativamente hablando) que esta película estuvo en cines, pero yo no la pude ver sino hasta el día de ayer, en que finalmente la pude descargar con una calidad aceptable, y sobretodo verla en inglés.

***SPOILERS***

Y es que esa fue precisamente la razón por la que me perdí esta película en cines. Adoro las películas de Pixar, pero detesto el doblaje que usan en ellas (en general en todas las películas, no importa quien las distribuya), y si no puedo encontrar un cine donde la pasen subtitulada, prefiero esperar y verla hasta que pueda conseguirla así.

Hablar de alguna película de Pixar, es sinónimo de hablar de buenas películas, incluso sus peores no se puede decir que sean realmente malas (digo, Cars y Cars 2 las detesto, pero son medianamente pasables), y las buenas, diablos, son extremadamente buenas, o que decir de Up, o Toy Story en todas sus presentaciones; es precisamente por eso, que tenía muchas ganas de ver Brave.

Tiene un inicio bastante bueno, un personaje muy carismático (carismática en este caso), y que te invita inmediatamente a acomodarte y disfrutar de la función, pero es lo único que puedo decir, sólo pasó eso con él inicio. ¿A qué me refiero? A que el resto de la película no me convenció para nada. Visualmente, creo que es la mejor película que Pixar ha hecho hasta el momento, con escenarios asombrosos, texturas increíbles, y aspectos muy bien cuidados; pero es en la historia donde perdieron esa magia.

Cuando vi Wall-E, quedé maravillado por la forma en que contaron la historia y por lo genial de esta, con Monster Inc. ni que decir, sobretodo el personaje de Mike y Boo fueron mis favoritos; pero con Brave no pasó nada de esto. Merida que al principio pintaba para mucho, pero termino sin desarrollarse como esperaba, su madre a quien creí se le otorgaría un papel secundario, le robo bastante cámara a su hija, tres hermanos que pudieron haber recibido más desarrollo de personaje (mucho más, es que digo, eran de lo más entretenido de la película), y una bruja que no hizo ni deshizo en la historia.

Pero lo peor, es que fue una historia en la que realmente no vi que sucediera nada. Ok, sí, al final madre e hija limaron asperezas y terminó Merida siendo libre de elegir lo que quería (entre comillas), pero eso se pudo haber hecho en 20 minutos de película, y no en 90. Brave, traducido como valiente, era un título que me hacía pensar que la protagonista se enfrentaría ella sola a varías aventuras, y viendo como comenzó, creí que lo haría para probarse y probarle a los demás de lo que era capaz, pero esto se perdió cruelmente en una enseñanza sobre padres e hijos.

La película no es mala, sin embargo, creo que fue una de las historias peor desarrolladas que ha tenido Pixar hasta el momento, sobretodo teniendo tanta tela de donde cortar (la mitología celta es muy extensa y bella), quiero creer que está película haya servido como introducción al personaje, y que este será más desarrollado en el futuro, pero aun así opino que se debió haber hecho desde un principio.

En fin, una película que entretiene, y que por lo general no aburre, pero que no diría que es primera opción ante muchas otras que hay ahí afuera, sobretodo de los mismos desarrolladores.

Hay libros que uno no puede dejar a un lado apenas comienza a leerlos. Libros que son tan entretenidos que las horas pasan al leerlos y uno ni siquiera las nota, y ese, sin lugar a dudas es el caso de las obras de Terry Pratchett.

Debo admitir que hasta hace poco, nunca había leído ninguna obra de Pratchett. No me llamaba la atención, leía ciertas reseñas y de alguna forma estás no me animaban a leer ninguno de sus libros. Fue uno de esos días en que me quede sin nada que leer, paseando por los pasillos de la Biblioteca Vasconcelos, y mirando entre los estantes a ver si había algo que me llamará la atención, llegué a donde estaban las obras de Pratchett, y con un, pues no hay otra cosa, tome una de ellas, “El Segador”, y a partir de eso, me perdí completamente en el Mundodisco.

El octavo hijo de un octavo hijo, es un hechicero en Mundodisco, y el octavo hijo de un hechicero es un rechicero. Esa es la premisa de este genial libro, en el que de una manera hilarante Pratchett nos lleva a través de las desventuras de Rincewind un mago inepto y muy a su pesar, la única esperanza que tiene el mundo de evitar el Aprocrilipsis.

Pero Rincewind no está solo, no, además de su no tan fiel equipaje, en el camino se verá ayudado por otros personajes igual de “especiales” que nuestro mago protagonista, como la heroína/peluquera Conina, y el asombroso héroe bárbaro Nijel.

Llevo leyendo 9 libros de está espectacular saga, siendo esté el último que he leído, y con ganas de leer todos los que faltan. En verdad no se pueden perder está genial obra, o cualquiera de ellas, pues créanme que no pasaran un sólo instante de aburrimiento, y que mejor que el hecho de estar disponible en la Biblioteca, de donde lo pueden leer sin gastar un centavo.

Aprovechando que precisamente esta fecha cayó en un miércoles, y como no se me ocurre nada mejor que hacer, qué mejor que recomendarles algunas de mis películas favoritas de terror para disfrutar en estas fechas que todo el mundo intenta que sean “terroríficas”.

Está lista es muy personal, si no les agrada siendo honesto no me importa mucho, y sobretodo notaran que se trata de películas clásicas en su mayoría, pues no me gusta lo que actualmente conocen como “terror”.

It (1990)

Vamos, ¿quién no ha visto la película del payaso asesino? Es más conozco a muchos que gracias a esa película sufren de una fuerte coulrofobia (osease miedo a los payasos), y es que la actuación de Tim Curry es simplemente fenomenal, con escenas que a muchos hicieron estremecer en su momento, como la clásica cuando el payaso sale de la coladera, y que hizo que muchos tuvieran miedo de irse a bañar.

Imperdible como ella sola, no podría creer que haya alguien que no la haya visto (aunque se dan casos), y pese a que tal vez en los estándares modernos, ya no sea tan espeluznante, no está de más el revivir traumas infantiles con está genial película.

A Nightmare on Elm Street (1984)

Dirigida por quien es considerado uno de los maestros del terror en el cine, Wes Crave; que si bien también tiene muy malas películas en su haber, nos brindó en esta película, una de las joyas del terror de los 80’s.

Secuelas no muy buenas, y un remake que dejo un poco que desear (aunque me gusto la actuación de Earle), pero la primer parte sigue siendo un clásico con todas las de la ley, principalmente por esa tonta creencia de que cuando nos cubrimos de sabanas en la cama ya nada nos podría pasar, pero de pronto llega este maniaco que precisamente cuando dormimos es cuando nos asesina, además de esas malditas niñas que cantaban y que me solían poner los nervios de punta.

Hellraiser (1987)

Surgida de la pluma de Clive Barker (un excelente escritor de terror), nos llega una historia simple, hay una caja que contiene un acertijo, de resolverlo correctamente te mostrara un mundo lleno de placeres inimaginables, pero vamos no sería una película de terror si fueran tan simple como eso ¿no?

Pinhead uno de los tantos íconos del cine de terror ochentero, pero casi desconocido en México (por lo menos en lo que a mi experiencia se refiere), es también un personaje de lo más carismático, y es que ¿cómo no apreciar a ese sádico maníaco con clavos en su cara?

Igual con malas secuelas, principalmente porque  tomaron malas decisiones creativas, pero la primer parte es imperdible sin lugar a dudas.

Halloween (1978)

¿¡Cómo olvidarnos de la película homónima de estas fechas!? Por supuesto que no, y es que quien podría dejar a un lado al buen Michael Myers, sobretodo porque él y esta película fueron responsables de muchos de los clichés en esté subgénero del cine.

No necesitamos a un monstruo, o a demonios o seres sobrenaturales, no hace falta más que un tipo dispuesto a asesinar personas y con esto ya tienes una película de terror (la calidad es variable). Ok tal vez fue precedida por The Texas Chain Saw Massacre, pero Halloween marco la pauta que muchas películas habrían de seguir, y a ella se debió el éxito de muchas otras cintas como Friday the 13th o A Nightmare on Elm Street.

Sólo un comentario extra, por favor absténganse de ver su remake a cargo de Rob Zombie, el cual es sin palabras bonitas que lo adornen, una porquería por el lado que se mire.

The Thing (1982)

Los alienígenas no se llevan tan bien con el cine de terror, si bien hay algunas buenas películas, existe también cada bodrio que no supo combinar los elementos adecuados. Afortunadamente ese no es el caso de “The Thing”, película con que John Carpenter (otro de los fuertes del terror) nos sorprendía en 1982.

Una especie de parasito extraterrestre que se apodera de las personas (sé que suena parecido a Invasion of the Body Snatchers, pero no lo es), y que ocasiona que todos los supervivientes estén con la paranoia de quien estará infectado. ¿Y lo mejor de la película? Es que el alienígena no aparece más que al final de la misma, es esa expectativa de no saber bien que está pasando, es la que vuelve a esta película tan memorable.

The Blair Witch Project (1999)

Precisamente como el caso anterior, tenemos aquí una película en la que jamás vemos al “malo” de la misma, es más ni siquiera vemos nada malo que pase en ella, no vemos ni una sola muerte, ni un solo cuerpo desmembrado, nada, y aun así es bastante tétrica.

Todo gracias a la manera en que fue filmada, y que se vendió alegando ser una historia real. De real obviamente no tenía nada, pero el no saberlo a ciencia cierta (digo yo tenía 11 años cuando la vi), hacía que uno la viera con otros ojos, sobre todo con esas escenas descuidadas que hacían precisamente parecer más real lo que ahí sucedía.

Una de las últimas buenas películas que vi del género, y aunque con muchos detractores, considero que es una opción imprescindible para ver en noche de brujas, eso sí, eviten lo más posible el ver su secuela, créanme no vale la pena…

The Exorcist (1973)

Película que ha dado a mexicanos uno de los pocos Oscares que hay en nuestro haber, y sin lugar a duda un clásico imperdible del género. Recuerdo que era una de esas películas que no me querían dejar ver de niño, mi madre solía decir que era demasiado terrorífica para mí, pero gracias a que la televisión fue quien prácticamente me crió a esa tierna edad como de 5 años, y a la Trilogía del 5, pude disfrutarla muchas veces (de hecho esa buena trilogía fue la responsable de que yo me enamorara de las películas de terror desde esa edad xD).

Con detalles magistralmente cuidados, sobre todo para la época en que fue filmada, tenemos una película sin edad, que se puede apreciar sin ningún problema en fechas actuales, y es que en ella veo mejores efectos especiales que en muchas de sus imitaciones más contemporáneas.

Está de más decirlo, pero de todas esas imitaciones, debo ser honesto que ninguna me ha gustado en lo más mínimo, y creo que no han podido igualar lo que está logra poner en pantalla, y por increíble que suene, nuevamente repito que creo que hay veces en que los efectos de está son mejores que en las versiones recientes. xD

The Others (2001)

Tal vez no una película de terror como tal, pero disfrute mucho con esta buena película de suspenso. Y es que al estilo de Six Sense unos años antes, esta película logró mantenerme entretenido desde el comienzo hasta el final, sobre todo al final.

Una de las mejores actuaciones que le he visto a Kidman, y que me hizo sentir simpatía por su personaje desde que apareció en pantalla. Detalles más, detalles menos, pero una opción que no se puede ignorar en estas fechas, sobre todo por esa atmosfera que crea alrededor, que se siente justo como si fuera la misma de la película.

1408 (2007)

La película más reciente de todas las de la lista, aunque no significa esto nada (más allá de que no hay buenas películas del genero últimamente), basada en un relato de Stephen King, y que nos brinda una historia en la que es un cuarto el malvado, y no tanto un monstruo o persona.

Una muy buena fotografía, aunque una que otra actuación no fue mi máximo, pero sin nada que decir de las de Jackson y Cusack, que estuvieron excelentes desde mi punto de vista. Nos brinda una historia de terror no tan común por lo menos para lo que estoy acostumbrado, y que se sabe combinar muy bien en cualquier maratón de películas que elijan.

Ojala y pudiesen conseguir una edición que contenga los dos finales distintos, pues ambos valen mucho la pena.

The Evil Dead (1981)

Esta es la primera película de terror que recuerdo haber visto en mi vida, y por eso mismo le tengo un cariño extra. El Despertar del Diablo, como se conoció en nuestro país, es una de las principales joyas de la época del terror ochentera, sobre todo gracias a su increíble personaje Ash Williams, a quien no puedo evitar recordar cada que veo Burn Notice.

Favorita de muchos escritores de terror, no es la gran cosa realmente ya que la has visto 10 veces, pero por alguna extraña razón, por lo menos yo, no me aburro de verla de nuevo.

Probablemente los efectos no sorprendan a nadie, es más incluso los decepcionen, pero eso no le quita lo magistral a esta obra, y es por eso que aún 31 años después de que se haya estrenado, se siga pasando con regularidad por televisión.

Con esto damos por terminada esta pequeña lista de títulos a disfrutar. Probablemente no estén muy de acuerdo con mi lista, u opinen que falto alguno que otro título, como Friday the 13th o Child’s Play por ejemplo, sin embargo, creo que estás son las que mejor representan lo que debe de tener una buena noche de películas de terror, ojalá y se animen a ver alguna de ellas, y de ser así, no duden en invitarme. XD

I

El primer Orestes de que tuve noticia se apellidaba Cendrero y era autor de un libro elemental de anatomía que en mis tiempos se estudiaba en tercero de secundaria. Desde el momento en que vi la portada me pareció extraño y un poco ridículo que a alguien se le hubiera ocurrido ponerle a su hijo Orestes, pero en mi ignorancia juvenil, no comprendí las implicaciones que el nombre tenía consigo.

Tuvieron que pasar muchos años y yo llegar a aprendiz de dramaturgo para enterarme de quién había sido el primer Orestes, de los trabajos que había pasado y de la inconveniencia de bautizar a nadie con ese nombre. La situación quedó perfectamente clara para mí la noche que asistí a la representación de El luto le sienta a Electra, en la que, como es de rigor en todas las obras derivadas de  la Orestiada, el padre engaña a la madre, la madre mata al padre, y el hijo, inspirado por la hermana, mata a la madre y después vive infeliz el resto de su vida. Esta obra, que es de O’Neill, se desarrolla en Estados Unidos y los dos hermanos se llaman Orrin y Livie, pero el traductor mexicano, con el objeto de aumentar el dramatismo y ponerla al alcance de personas de poca imaginación, cambió los nombres de los personajes y los llamó igual que los modelos originales, Orestes y Electra.

Al terminar la función María Luisa Algarra resumió la impresión que le había dejado la obra con las siguientes palabras:

-Bueno , si alguien le pone a su hijo Orestes y a su hija Electra, ya sabe lo que le espera.

Antiguamente había la costumbre piadosa de dejar la elección de los nombres de los recién nacidos a la Providencia y bautizaros con el nombre del santo cuya fiesta se celebraba el día de su nacimiento. Esta práctica tenía por consecuencia que hubiera personas que se llamaran Blandina (dos de junio), Celiflora (cinco de enero), Aristarco, Sofonías, Sisenando, Floro, Focas, Fotina, la samaritana y sus hijos, mártires, (20 de marzo), etcétera. (Datos tomados del Más Antiguo Galván).

Es claro que semejantes resultados estaban destinados a dar al traste con la costumbre, porque los amorosos padres no estaban dispuestos a soltar al hijo en el mar proceloso de la vida con un nombre como Foca a cuestas, o a una hija con el de Blandina. Tomaron el asunto en sus manos y lo resolvieron como Dios les dio entender. Con muy poca imaginación, desde luego.

Durante un tiempo se bautizó a los niños con los nombres de los santos o las vírgenes más populares. Esto redujo la nomenclatura notablemente. Proliferaron nombres como el de Carmen, Juan y José, y en las fechas de estás fiestas aumentaros de manera alarmante los accidentes por exceso de velocidad, los navajazos y los gallos. Pero hay que admitir que todos vivían felices con nombres que se perdían en el montón y que pasaban inadvertidos. Al mismo tiempo, los nombres dejaron de servir de distintivo. Yo, por ejemplo, tengo uno que no sirve para nada. Si digo por teléfono:

-Habla Jorge.

Me preguntan irremisiblemente “¿Cuál Jorge?, porque hay catorce que pudieron haber hablado.

Pero para eso sirven los apellidos y los motes. Se dan casos, por ejemplo, en el que el que llama dice:

-Habla Jorge López Bermúdez.

El que contesta cubre la bocina y anuncia:

-Te habla el Fifirafas.

Pero como nunca faltan personas ambiciosas que quieren distinguirse de alguna manera, aunque sea por los nombres de sus hijos, hay quien elige para bautizar a su familia, nombres de reyes famosos: Guillermo (el Conquistador), Alejandro (el Magno), Humberto (del Piamonte), etcétera. Pero quiere el destino, que es muy mañoso, que estos tres niños pasen por la vida y lleguen a viejos conocidos como Memo, Ale y Beto.

Hemos llegado a un punto álgido del problema. Los nombres, que al verlos escritos en el acta de nacimientos nos dan la impresión de tener una forma definitiva, son en realidad material moldeable que va tomando con el uso formas diferentes. Aunque hay algunos que tienen una trayectoria claramente previsible. Hay un 95% de probabilidades de que una María de la Concepción acabe Concha o Conchis, según su carácter  El 5% restante acaban Chonchón o Chonchona. Pero hay otros nombres que se plasman recurriendo a la participación del que los lleva. Por ejemplo. Una de esas señoras amables le pregunta a un niño que está al lado de su mamá:

-¿Cómo te llamas niño?

-Dile “Cornelio, señora” -dice la mamá, metiendo su cuchara.

-Coneyo dice el niño obedientemente.

Y Coneyo se queda y Coneyo se va a la tumba.

II

Conozco dos Américas, una Argentina, una Colombia y dos Italias. Esto sin ser gran viajero. En realidad sin necesidad de moverme de la Ciudad de México. Son mujeres que así se llaman.

El por qué les pusieron así es un misterio, pero creo que podemos suponer, sin peligro de cometer grandes injusticias, que esta clase de bautismos ocurrieron en momentos en que los padres llegaron a creer a pie juntillas que la América es una tierra nueva llena de oportunidades, o bien, tenían esperanzas de que su hija tuviera una voz admirable, estaban llenos de nostalgia por la patria lejana, o quisieron poner en evidencia, en el nombre de la hija, la ascendencia italiana de la familia. De cualquier manera, estos nombres se prestan a malas interpretaciones, como por ejemplo, la de pensar que alguien es traidor a la patria por que le vendió unos terrenos a Italia.

Estos nombres son característicos de la época en la que el hombre moderno se libero del Año Cristiano y se lanzo por caminos inexplorados en busca de nuevas emociones. Fruto de estos afanes son nombres como el de Alma (no conozco a nadie que se llame Cuerpo), Ifigenia, Conchita del Mar y Zandunga. Tienen el inconveniente de que datan a las hijas, porque ya no se usan, y de que perpetúan la emoción, generalemente pasajera, que embarga a los padres en el momento en que ocurrió el bautismo.

Entre las personas que recurren a esta clase de nombres para sus hijos es fácil discernir la mente de elevados vuelos, las buenas intenciones y el optimismo con respecto al futuro de los hijos. Prueba de esto es que hay quien se llama Libertad, pero no quien se llame Corrupción de Menores… o Histeria. “Histeria Ibargüengoitia” para servir a usted”.

Para bautizar a los niños, conviene tener en cuenta ciertas consideraciones que podríamos llama funcionales. Por ejemplo, si la familia vive en un multifamiliar y la madre tiene que llamar todas las tardes a sus hijos para que vengan a merendar desde el balcón de un tercer piso, no es conveniente que salga al crepúsculo a gritar:

-¡Panchita! -o bien: ¡Lencho!

Porque éstos son gritos de vecindad. Héctor, por ejemplo, y Fabiola, son mucho más distinguidos. Tienen, además, la ventaja de poner de manifiesto el hecho de que la familia ha leído, cuando menos, dos libros, La Iliada, y la novela del Cardenal Wiseman.

Los padres que viven atentos a los últimos adelantos de la humanidad deben pensar dos veces antes de ponerles a sus hijos Tereskova y Gagarin, por ejemplo. La niña Tereskova está condenada a ser conocida con el nombre de Teresona y además a no poderse quitar nunca la edad, porque es evidente que nació en el mismo año en que una mujer hizo el primer vuelo espacial. Por otra parte , si la familia es de multifamiliar, como la del ejemplo anterior, al primero grito de “¡Gagarin!”, mil quinientas familias cristianas los van a creer comunistas y los van a discriminar.

Otra consideración funcional es la de que, en nuestro medio, todos los nombres tienden a acabar siendo de dos silabas. Por esta razón Jorge, Sonia y Olga tienen mayor posibilidad de supervivencia que Francisco, Consuelo y Susana, que se transformaran en Paco, Chelo, y Susa respectivamente.

Los nombres de Sonia y Olga tienen el defecto, lo mismo que el de Esmeralda, de abundar entre los prófugos de la Merced, que forman una clase social muy definida, que se distingue, precisamente, por no querer parecer prófugos de la Merced.

Los nombres comunes y corrientes traducidos a idiomas extranjeros, como Frank, Elisabeth Juliette, unidos a apellidos como González, Arozamena y Sánchez, ponen de manifiesto una ignorancia total del idioma nativo, o bien, ascendencia chicana. Hay que procurar evitarlos y reconocer que ciertos apellidos no tienen compostura y no se prestan para andar luciendolos en sociedad. Si no se apellida uno Battemberg, más le vale llamarse Pedro.

La última consideración funcional, y la más importante de todas, es la de que el nombre con que bautice uno a sus hijos carece de importancia. No hay que olvidar que en México, que es un país en donde la gente se conoce más bien por sus defectos físicos que por su nombre. O, mejor dicho, en el que los defectos físicos sirven de nombre. La prueba de estos la encontramos examinando nuestro círculo de amistades. Allí encontramos al Ciego Peña, al Enano Gutiérrez, al Panzón Ribera, y al Cucho Hernández. En provincia, en donde la gente tiene más contacto con la naturaleza, encontramos al Tlacuache Méndez, al Zorrillo Mercado, al Cuervo Herrera y a la Marrana González.

Jorge Ibargüengoitia.

Podría dar una gran y elocuente explicación del por qué no he escrito en Fukiu durante los últimos meses, algo relacionado a la escuela, o al servicio social; o sobre como solemos no poder encontrar el tiempo para hacer algunas cosas, y más y más excusas, sin embargo sólo hay una respuesta acertada: no había escrito porque me había dado flojera.

Tan sencillo como eso, la flojera me superó y no había escrito nada, pensé en algunas cosas interesantes que escribir, pero en realidad no me motivaba a escribirlas, y ese es precisamente el dilema aquí, esa motivación. Y no soy solo yo claro está, todo el mundo tiene problemas para motivarse con las cosas, si así pasa incluso con aquellas que nos gusta hacer, obviamente es peor con aquellas que no nos gustan tanto, y no es que no me guste escribir en este blog, es más bien que sé que no muchas personas suelen leer lo que aquí pongo y eso me permite el tomarme la libertad de no escribir nada por mucho tiempo, pues no hay a quien afecte el que no lo haga.

En fin dejando todo eso de lado, nuevamente comenzaré a escribir o intentaré escribir de nuevo en el blog de manera regular, trataré de ampliar un poco las cosas que suelo poner, no tanto en temas sino en hablar de más tonterías de lo habitual, a final de cuentas este blog es mío y puedo hacer con él lo que me plazca.

Un saludo a todos aquellos que siguen entrando al blog (pues misteriosamente sigo teniendo visitas xD) y estaremos leyéndonos más a menudo. =P

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