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Matemáticas

¿Alguna vez han pensado en la posibilidad de su existencia? ¿En qué probabilidades tenían ustedes de existir? Analicemoslo por un momento.

En promedio, un hombre sano produce según algunos datos 1000 espermatozoides cada segundo, lo que daría un total de 86,400,000 de espermatozoides diarios, otros datos nos mencionan que entre 50 y 150 millones, así que dejemoslo mejor en 80 millones.

Eso significa que en un año se producen aproximadamente 29,200,000,000 espermatozoides. Si consideramos la vida reproductiva de un hombre normal, supongamos de los 12 a los 70 años serian 58 años, tendríamos 1,693,600,000,000 espermatozoides; eso es casi 16 veces el numero de personas que se cree que han existido (106,500,000,000 personas).

Cada espermatozoide tiene su propio código de ADN, así que cada uno de ellos seria una persona completamente distinta, por lo tanto la probabilidad de que tu existieras es precisamente de 1/1,693,600,000,000.

¿Pero acaso eso es todo? Por supuesto que no.

La probabilidad de que tú existieras a partir de tu abuelo es de 1/28,682,809,600,00,000,000,000,000, pues tu padre también existió a partir de una sola célula de él, osease el 0.0000000000000000000000003486408807036811345008544769616990380189% aproximadamente de probabilidades de tú existencia hasta este momento.

Si imaginamos 10 generaciones tus probabilidades de haber nacido son de 1/194137060762278121330272752058273394956697600000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000 aproximadamente.

Suponiendo que cada generación sea de 25 años y que el ser humano ha existido por aproximadamente 200,000 años, eso serían 8,000 generaciones, por lo que la probabilidad de que hayas existido desde el inicio de la raza humana es de 1/306732709431625458758809601706555969755696160336295… (faltan 97780 números más, pero por obvias razones no los escribiré).

Esto es solo considerando a tu padre, tendríamos que agregar las probabilidades de que tu madre fuera concebida, y su madre y la madre de tu padre, y así de nuevo hasta el inicio de nuestra raza. Si consideráramos estos y otros factores más, la probabilidad de que tú existas y estés leyendo esto en este momento es prácticamente 0.

La próxima vez que te sientas deprimido o algo así, piensa que aunque teóricamente es más probable que no existas, estás aquí en contra de todas las probabilidades, así que ¡aprecia el hecho de estar vivo!

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Tengo un sobrino de 8 años y hace unos instantes mientras comíamos, conversábamos sobre o que ve en la escuela y en especia sobre como no se puede aprender las tablas de multiplicar. Así que intente ayudarlo enseñándole algunos trucos, aunque desafortunadamente no tuvo mucho resultado.

Así que les pondré aquí uno de los métodos que le intente enseñar y si bien es bastante conocido, puede ser que les sirva para enseñárselos a sus hijos/sobrinos o lo que sea, o en el peor de los caso, ayudarlos a ustedes también.

Lo llaman Método de Multiplicación Ruso y que debo decir que yo no sabía su nombre hasta que busque una imagen para ilustrarlo (yo conocía a otro método con ese nombre) y nos sirve para multiplicar los números 6, 7, 8, 9 y 10.

  1. Primero que nada se extienden las manos con las palmas hacia abajo, el dedo pulgar representa al 6, el índice al 7, y así hasta el meñique, que representa al 10.
  2. Se tocan los dedos que representan a los números que se quieren multiplicar. Sigamos el ejemplo de la imagen, 7 x 8, en ese caso hay que unir el dedo índice de una mano con el dedo medio de la otra.
  3. Multiplicamos entre si los dedos que quedan arriba de los que unimos de ambas manos, En la imagen tenemos el ejemplo 3 x 2 = 6.
  4. Sumamos los demás dedos, incluidos los que se tocan y decimos que cada dedo vale 10. En el ejemplo nos quedan 5 dedos, osea 50.
  5. Ya por último sumamos ambos números, 6 + 50 = 56, y ese es el resultado de nuestra multiplicación original.

Puede parecer un poco complicado al principio, pero una vez que se domina creo que es más sencillo que un niño la aprenda.

 

Las matemáticas, tan incomprendidas, tan detestadas, tan atemorizantes. No cabe duda que son la asignatura más odiada por probablemente el 90% de los alumnos. Frases como “nunca usare eso en mi vida”, “eso para qué me sirve”  y otras más parecidas y altisonantes, inundan los pensamientos de los alumnos.

En lo personal adoro las matemáticas, disfruto resolviendo problemas, me gusta investigar y leer sobre ellas y encontrarles su aplicación. Esto no siempre fue así obviamente, cuando era niño no me gustaban más que a los demás, en esas épocas mis materias preferidas eran la historia y las ciencias naturales. No fue sino hasta la secundaria que conocí el álgebra que me comenzaron a llamar la atención, el hecho de poder llamar a lo que no conoces “x”, el poder no saber algo y decir que es “x”, eso fue lo que me atrajo e hizo que me interesara en ellas.

Pero, ¿a qué se debe que no nos gusten las matemáticas?

En mi opinión, es culpa de nuestros padres y maestros. Lo se, es sencillo siempre culpar a otros por nuestros problemas, pero creo que en este caso es verdad.

Toda nuestra vida siempre se nos hace creer que las matemáticas son difíciles, nuestros profesores nos pasan la apatía que tienen a ellas, son cosas que ellos mismos no quieren enseñar porque no les gustan, lo que ocasiona que no las enseñen bien y a nosotros menos nos gusten.

En las escuelas generalmente se nos enseña a memorizar, no a razonar, y eso no funciona con las matemáticas, se nos dice que 2+2=4, pero cuando preguntamos ¿por qué? No nos lo explican; los profesores te dicen que esto se hace así porque sí, no es que no te quieran decir, es que no lo saben o no les interesa, son cosas que si por ellos fuera preferirían omitir; y los padres no ayudan, padres que crecieron también detestándolas y que te dicen que eso que estas haciendo es muy difícil y que no te sirve para nada.

Eso no puede estar más equivocado, todo son matemáticas, todo tiene que ver con las matemáticas, olvidémonos del esperanto, las matemáticas son el verdadero lenguaje universal. El simple hecho de estar leyendo este artículo en este momento fue gracias a las matemáticas.

Sí a nosotros no nos gustan o no entendemos de matemáticas, dejemos nuestros traumas solos, y no se los pasemos a otros, es más, si tenemos hijos o hermanos pequeños, hay que alentarlos y hacer que les tomen gusto, si se les complica, buscar formas de que se les hagan mas sencillas, y no ocasionar que esta cadena de apatía continué.

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