archivo

Anime y Manga

Cuando yo era un niño, recuerdo como me despertaba temprano los sábados, antes de la siete de la mañana yo ya estaba despierto para ir a ver “Caritele”. No me podía perder los programas que ahí ponían, Sailor Moon, “Las Guerreras Mágicas”, “Las Aventuras de Fly”, pero por mucho mi favorito eran “Los Caballeros del Zodiaco”. Caritele fue mi primer acercamiento al anime, aunque en esas épocas no sabía lo que eso era, para mi todas eran caricaturas, caricaturas japonesas, pero caricaturas al fin. Las veía junto con mi madre en su cuarto, a veces cuando me quedaba dormido ella era quien me despertaba para asegurarse que no me las perdiera, ambos disfrutábamos de esa programación hasta que hicieron un caos de su horario.

Conforme fui creciendo conocí aún más animes aun sin conocerlos por ese nombre, vi “Mikami la Cazafantasmas”, donde las desgracias de Yokoshima hacían que intentara no perdérmelo por ninguna cosa. Ranma 1/2 con la premisa de que un chico que se transformaba en mujer al contacto del agua fría ocasiono que muchos padres pusieran el grito en el cielo, creyendo que esta caricatura fomentaba la homosexualidad, afortunadamente mi madre nunca cayo en ese sensacionalismo, y me permitió seguir viéndolo, sabiendo que no tenia nada de malo.

¿Cuántos no nos creímos futbolistas e intentamos el tiro del tigre de Steve Hyouga en las retas de la escuela? Nos sentíamos driblar cuales Oliver Atom y no nos perdíamos sus aventuras intentando vencer a sus rivales en la cancha. O como Hanamichi Sakuragi cuando jugabas básquetbol intentando vencer a Zendo o peor aún a Rukawa, aunque en mi caso siendo honesto, nunca serví para ninguno de esos dos deportes, así que me tuve que conformar con  ver estas aventuras por televisión.

De Pokemon recuerdo que el primer capítulo lo vi cuando iba en quinto año de primaría y me fascino, al día siguiente era el tema de discusión entre mis amigos, y más porque uno tenía el juego para Game Boy; aunque nuevamente los medios intentaron censurarlo con argumentos absurdos como que Pikachu significaba “100 veces más que Dios” o tonterías así, afortunadamente tampoco estas lograron evitar su emisión y pronto se perdieron el olvido; que aunque termino volviéndose una serie bastante mala, en su inicio todos tuvimos esa “pokefiebre”.

Animes más, animes menos, durante mi infancia vi varios de ellos, pero ninguno recuerdo más  y con más cariño que Dragon Ball.

Desde sus comienzos me cautivo la historia, Goku, un personaje algo gordito y su encuentro con Bulma, esas escenas sin censura que pasaron en su primera emisión y como eran el tema más comentado en mi primaria; vi crecer a Goku, y yo crecí con él, lo acompañe en sus peleas contra  Oolong, Yamcha, Ten Shin Han, Picoro, y tantos más. Llore con la muerte de Krilin debo admitirlo, era la primera vez que veía a alguien “bueno” el morir, me daban ganas de meterme y ayudar a Goku a vengarlo, y cuando al fin lo revivieron no pude sino alegrarme por ese viejo amigo que estaba de vuelta.

El tiempo nos trajo Dragon Ball Z, dejando un poco la comedia atrás y enfocándonos en las peleas. Vi a Goku enfrentarse a enemigos imposibles, desde Raditz, causante de su primer muerte, hasta Majin Buu capaz de destruir el universo entero. Aprendí a estimar a Vegeta, y con su siempre frase de “Kakaroto” se fue transformando también en uno de mis personajes favoritos. Las muertes de Krilin dejaron de tener ese efecto en mi, para después darme cuenta que villano no era villano si no mataba a Krilin.

Dragon Ball GT llego al final, aburriéndome un poco al principio, pero apenas entro la “saga de Baby” retomando mi atención, una serie corta para lo que estaba acostumbrado, pero con un capítulo final que casi logro arrancarme una lagrima.

Así transcurrió mi infancia, apreciando por primera vez el anime; existían muchas más caricaturas, algunas de ellas excelentes, pero ninguna se comparaba a estas exportaciones niponas. Eran los Thunder Cats, o los Motoratones de Martes, caricaturas que no me perdía, pero Ranma 1/2 tenía ese no se que, que hacía que me gustara más, tal vez fuera el hecho de que Ryoga se perdiera incluso yendo en linea recta, tal vez fuera algo más, pero desde entonces el anime me cautivo.

Me da lastima ver a mi sobrino, y la calidad de sus caricaturas, salvo una que otra que se rescata, la mayoría son una porquería, lamento que no pueda disfrutar y crecer con lo mismo que yo, pues creo que en ese sentido infancia como la que tuve y tuvimos aquellos entre mi generación, fue de las mejores en ese aspecto.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: