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Archivos Mensuales: enero 2013

Recuerdo mis mañanas de Día de Reyes. Despertaba yo desde las 7:30 am (lo cual era madrugada para mi, y lo sigue siendo) y corría a la sala de mi casa para ver que había al lado de mi zapato. Fuese lo que fuese mi emoción era grande. Y es que yo era un niño de gustos sencillos, bastaban unos cuantos “Hot Wheels” para hacer que brincara de felicidad. Mis épocas de recibir reyes ya pasaron (aunque con gusto les aceptaré cualquier regalo que me quieran dar), ahora es mi sobrino el que recibe regalos en mi casa, y con el me doy cuenta de como ha cambiado este día, y para mal.
Las mañanas y tardes del 6 de enero, solían ser para que todos los niños salieran juguetes en mano a jugar en la calle. Fuera el regalo que fuera, nadie se sentía decepcionado, y aunque a veces te dieras cuenta que los Reyes le traían mejores regalos al niño rico aunque fuera mal portado, a ti te daba igual con tal de recibir los tuyos, por caros o baratos que podían ser.
hypnotized-kid-tabletEstas mañanas de 6 de enero, hará unos años para acá, es diferente esa situación. Ya no salen tantos niños a jugar con sus juguetes nuevos, por la simple razón de que a los niños ya no les regalan juguetes. Mi sobrino, por ejemplo, pidió de regalo de reyes, una “tablet”, ¿para qué carajo quiere un niño de 9 años una tablet? Parafraseando un estado que leí hace rato en Facebook: “En mis tiempos los Reyes traían lo que podían, pero veo ahora a estos chavos muy atascados”. Y no sólo es el caso de mi sobrino (a quien a pesar de mis críticas le regalaron la tablet). Ayer que fui a comprar una tarjeta para mi celular, la tienda estaba llena de madres y padres buscando un celular para regalarle a sus hijos, muchos de los cuales conozco, y sé que no pasan de los 7 años. Lo que nos trae de nuevo la pregunta: ¿para qué carajo quiere un niño de 7 años un celular? ¿Han intentado hablar con un niño que está jugando con un celular? Es como si sus ojos no pudieran ver nada más, siempre los sostienen muy cerca de sus caras y con rostros perdidos, casi casi como si Samsung los estuviera hipnotizando, y solo obtenemos respuestas como: “Aja”, “Sí”, claro está, porque cualquier cosa que esté haciendo ahí, es más interesante que escucharnos balbucear.
Lo peor del caso no son los regalos en sí, sino muchas veces las actitudes de los niños. Como ya dije, en mis épocas (me siento viejo cada que pongo eso) te sentías agradecido con lo que te dieran, así fuera un paquete de luchadores de plástico con su ring; en cambio, hoy si no es el celular que el hijo quería, podemos estar preparados para ver una rabieta, pues los padres no le dan exactamente lo que quiere al niño.
Sé que aún hay muchos padres quienes por el motivo que sea, le regalan a sus hijos, juguetes de cualquier índole, y los invito a seguirlo haciendo. Escucho a menudo a personas el criticar que ya no se ven a los niños jugando escondidas, policías y ladrones, correteadas, etcétera; y créanme que con los regalos que dan hoy día eso no va sino a volverse más extraño. Regálenles carros, muñecas, figuras de acción, lo que sea; pero no los inviten a seguir encerrados frente a la pantalla de un aparato electrónico, casi sin mostrar emociones. Denles una bicicleta, unos patines, y mándenlos a dar la vuelta a la cuadra por lo menos.
Y si por el regalo que le den, el niño hace una rabieta porque no le gusta, por favor denle un fregadazo de mi parte  y enséñenle a estar agradecido con lo mucho o poco que tenga.
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